| En él la autora analiza críticamente la normativa arbitral existente en el ámbito doméstico, así como la jurisprudencia conformada sobre esta materia; en tal sentido, plantea un estudio novedoso que se aparta del clásico ejercicio descriptivo de la norma.
La legislación arbitral doméstica data del año 1875 (LOT) y prácticamente no ha sufrido modificación, lo que condiciona un entendimiento sesgado de la institución que, por lo demás, nunca ha sido reconocida como tal. Qué duda cabe, la legislación arbitral presenta claros e importantes vacíos. No regula, por ejemplo: todo el aspecto sustantivo del arbitraje, como el contrato arbitral y el contrato celebrado entre las partes y el árbitro; el arbitraje institucional; ni los criterios que deben seguirse para delimitar los estadios de esta institución, lo que genera, a su vez, una visión doctrinaria y jurisprudencial distorsionada del tema. El moderno Derecho se vuelve un indiscutible referente para dibujar en la presente monografía, un puente ideal entre lo que existe y lo que debiera existir; sobre todo considerando que tal patrón dejó de ser un mero ideal al haberse plasmado en la nueva ley de Arbitraje Comercial Internacional Nº 19.971, de 2004, que –a diferencia de la normativa interna– camina a la vanguardia de los nuevos postulados que rigen la institución arbitral. |